hombre mosquito, hombre cabeza mosquitoComienzan nuevamente las clases y le preguntamos a Doña Natividad:

- ¿Qué espera de la educación?

- Don Colibrí, espero que los alumnos en sus diferentes niveles y aéreas, junto a los educadores y personal de servicio crezcan en una buena socialización. Las relaciones humanas las amistades de los centros de estudios son muy importantes en la vida.

Espero que aprendan conocimiento básico, pero por sobre todo que aprendan a aprender. Los conocimientos en cualquier área hoy en día necesitan continuamente estar siendo complementados e incluso cambiados.

- ¿Y qué me dice abuela de la epidemia de los mosquitos y la enfermedad de microcefalia?

- Creo que hay mosquitos realmente causantes de pestes grandes. Uno visita algunas familias, algunos lugares de trabajo, algunas asociaciones, e incluso algunas poblaciones y se encuentra con la mayoría de sus miembros con una mente microcefalia.

- Pero doña Natividad, esta enfermedad trasmitida por la picadura del mosquito es bastante actual.

- Permítame no estar de acuerdo con usted; desde el imperio romano o la conquista de América, existieron mosquitos culturales que picaron fuerte a los pueblos y los dominaron con las armas, pero por sobre todo con una cultura al servicio de sus intereses.

- La vedad abuela que no encuentro relación entre aquello y el presente.

- Don Colibrí, el imperio romano con “el pan y el circo” adormeció y esclavizó a pueblos enteros en varias generaciones. Las culturas invasoras en América, eliminaron verdaderas culturas y nos vacunaron hasta hoy en día en creer que todo lo del norte es mejor. Hasta en el fútbol sueñan el pase a Europa. Y los 100 años de la Copa América se juegan en EE.UU.

- Pero la microcefalia es una enfermedad realmente grave.

- A eso voy, que hay personas, familias, organizaciones y poblaciones enteras con esta enfermedad. Cuando las estadísticas en nuestro país dicen que año a año aumenta el promedio de horas televisivas de personas mirando novela o deportes, ahí tenemos un síntoma del creciente achicamiento mental de muchas personas.

Que después se transforman en consumo de ciertas cosas y descuido de otras. Que por supuesto está bien pensado para el enriquecimiento de unos pocos mosquitos.

- Sigo sin entender abuela, me tiene usted un poco mareado.

- Así es amigo, hay bandadas de mosquitos muy bien organizados y que saben dónde y cómo picar. Son todos medio parientes, los que se enriquecen por medio de las armas, por medio de negocios de drogas o tratas de personas, y también los que se enriquecen con la llamada cultura del pan y el circo.

Algunos hacen crecer su economía, otros su votación y otros su prestigio. Imponiéndoles eventos y procesos culturales que para nada son humanizantes. Llamándole cultura a la competencia donde se premia al más fuerte, donde la persona vale por lo que muestra físicamente, donde el chismerío es la gracia y el consumo es la fiesta.

- Volvamos a la educación, Doña Natividad.

- Todo el tiempo he hablado de la educación, amigo. Y quiero dejar claro que los centros de estudios son limitados y que también son picados por los bravos mosquitos los educadores. Pregunte a los educadores cuál es la proporción de horas entre ponerse al día en los nuevos conocimientos en su área y el tiempo dedicado a novelas o deportes.

Ni que hablar del cultivo de la parte espiritual de nuestro ser. En eso lo más requerido, es lo novedoso, lo mágico, lo que me sirva para resolver un problema.

- Está media pesimista abuela, al arranque de las clases.

- Pesimista no, realista sí. Por eso le dije que esperaba de la educación eso maravilloso que nos dan la participación en los centros educativos, especialmente aquellos donde hay lugar para la diversidad, nos dan la posibilidad de crecer en sociabilidad. Nos dan conocimientos básicos y ojalá algún educador nos ayude a pensar, dudar, investigar, que nos despierte el deseo de aprender.

Pero si usted quiere no quedar microcefálico usted y yo, todos tenemos que desarrollar nuestra mente más allá de los límites de los centros educativos. Y es una tarea sin fin. Que no tiene un único camino, como puede ser el de la lectura. Las relaciones humanas en búsqueda de los por qué de las cosas. La naturaleza cuando se la contempla. La meditación. El viajar observando. E incluso la posibilidad que nos dan los medios de comunicación modernos, bien usados. Todo eso ayuda a desarrollar el pensamiento, abrir la mente y poder distinguir a los peligrosos mosquitos de los cantos de teru teru.

- Me hizo pensar Doña Natividad. La voy a leer de nuevo y relacionarla con las propuestas culturales que ha habido en estos últimos tiempos y las que vienen. Voy a tener presente su saber preguntándome ¿Quién se enriquece con el miedo a los mosquitos? Pero por sobre todo me pregunto qué educación cultural me estoy dando. ¿De qué me alimento? ¿Qué regalo y qué apoyo? En mis actos fomento un tipo de cultura y descuido otros…

Ha sido un gusto Doña Natividad, que haya vuelto a nuestro semanario. Se lo agradezco.

El Colibrí

Nacho Aguirre, Tribuna Popular

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